Carta de los Obispos de la ELCA a la Iglesia

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8 de octubre de 2025

Amados en Cristo:
Gracia y paz a ustedes en el nombre de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Como obispos de la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA), les escribimos en este momento de tensión nacional y global con claridad y convicción. Nuestra fe nos impulsa a estar donde Jesús está: con y a favor de aquellas personas a quienes la sociedad suele excluir, borrar o menospreciar.

Nuestra confesión compartida de que toda persona ha sido creada a imagen de Dios (Génesis 1:27) nos fundamenta en la convicción de que todos los seres humanos poseen una dignidad inherente. La encarnación de Jesucristo revela la profunda solidaridad de Dios con la humanidad, especialmente con quienes son marginados u oprimidos. El evangelio que proclamamos insiste en que la necesidad de nuestro prójimo es la ocasión para nuestro amor, y que nuestra vida pública debe estar modelada por la justicia, la misericordia y el compromiso con el bien común.

Además, compartimos una tradición teológica expresada en nuestras enseñanzas sociales. El Mensaje Social de la ELCA sobre Inmigración nos recuerda:

“Debemos responder a los recién llegados como lo haríamos con Cristo: dándoles la bienvenida, atendiendo sus necesidades inmediatas y abogando por la justicia en nuestras leyes y políticas.”

Del mismo modo, nuestra reciente Declaración social sobre la fe y la vida cívica afirma que los cristianos estamos llamados a ser “un testimonio público, haciendo responsables a los líderes cuando no protegen a los vulnerables.”

Vivimos un tiempo en el que las comunidades vulnerables son convertidas en chivos expiatorios y atacadas. Los inmigrantes y refugiados son vilipendiados, aunque la Escritura nos ordena acoger al extranjero. Las personas de color siguen soportando el peso devastador del racismo entretejido en la estructura de nuestra sociedad. Las personas transgénero, amadas por Dios, están siendo objeto de leyes y discursos que niegan su dignidad e incluso su derecho a existir. Estos ataques contra nuestros hermanos y hermanas no son abstracciones políticas: son heridas profundas en el Cuerpo de Cristo.

En este tiempo de división y miedo, nosotros —como pueblo arraigado en la fe— insistimos en el amor. Este compromiso fluye de nuestra fe en Cristo crucificado y resucitado: el único cuyo amor derriba muros, enfrenta el odio y transforma los corazones.

  • El amor insiste en la dignidad de todo ser humano.
  • El amor insiste en la justicia para los marginados y oprimidos.
  • El amor insiste en que la Iglesia debe reflejar la comunidad diversa y vivificante de Dios.
  • El amor insiste en que escuchemos, hablemos y actuemos con respeto, incluso en el desacuerdo.
  • El amor insiste en la esperanza, confiando en que el reino de Dios —reino de justicia y de paz— prevalecerá.

Este amor también nos impulsa a hablar con claridad contra el nacionalismo cristiano, que nuestra Asamblea Nacional ha reconocido como una distorsión de la fe cristiana y una forma malsana de patriotismo. El nacionalismo cristiano confunde el evangelio con el poder político, convierte a Dios en un símbolo al servicio del Estado y otorga privilegios a unas personas sobre otras según su raza, religión o lugar de nacimiento. Ese no es el camino de Jesús. El reino de Dios no es una nación, ni una cultura, ni una ideología política: es el reinado de Dios en amor, justicia y misericordia para todas las personas.

Por tanto, como obispos de esta iglesia, declaramos que la ELCA no puede permanecer en silencio. Nuestro llamado es claro:

  • Proclamar la dignidad dada por Dios a todo ser humano.
  • Resistir los sistemas e ideologías —incluido el nacionalismo cristiano— que oprimen, deshumanizan o borran.
  • Ponernos hombro a hombro con quienes son atacados o heridos.
  • Dar testimonio público de que el amor de Cristo es más fuerte que el miedo, más fuerte que el odio y más fuerte que la muerte.

Invitamos a todos los miembros de la ELCA a unirse en oración, defensa y acción:

  • Oren por las personas vulnerables y por quienes trabajan por la justicia.
  • Promuevan en sus comunidades, legislaturas y en el Congreso leyes que protejan a los migrantes, promuevan la justicia racial y salvaguarden a las personas LGBTQIA+.
  • Participen en la santa labor de la hospitalidad, creando espacios seguros, afirmativos y de pertenencia para todos los hijos e hijas de Dios.
  • Practiquen el diálogo respetuoso en este mundo polarizado, buscando la comprensión enraizada en el amor.
  • Manténganse firmes en la esperanza, confiando en que el Espíritu sigue obrando para renovar la creación y reconciliar al mundo con Dios.

En el bautismo hemos sido marcados con la cruz de Cristo para siempre. Esa cruz no es solo un signo de esperanza, sino también un llamado a seguir a Jesús en solidaridad con quienes sufren.

En el poder del Espíritu, seamos valientes. Seamos fieles.
Insistamos en el amor:
en nuestras palabras, en nuestras acciones, en nuestro testimonio público y en nuestra vida común.

Juntos en Cristo,

Ob. Kevin Strickland – Southeastern Synod ELCA
Ob. Susan J. Briner – Southwestern Texas Synod
Ob. Becca Middeke-Conlin – Arkansas-Oklahoma Synod
Ob. Vivian Dávila – Sínodo del Caribe
Ob. Donna Simon – Central States Synod
Ob. Bill Gohl – Delaware-Maryland Synod
Ob. Anne Edison-Albright – East Central Synod of Wisconsin
Ob. Pedro Suárez – Florida-Bahamas Synod
Ob. Deborah Hutterer – Grand Canyon Synod
Ob. Paul Erickson – Greater Milwaukee Synod
Ob. Félix Malpica – La Crosse Area Synod
Ob. Stephen R. Herr – Lower Susquehanna Synod
Ob. Wayne Miller – Metropolitan Chicago Synod
Ob. Katrina D. Foster – Metropolitan New York Synod
Ob. Philip C. Hirsch – Metropolitan Washington, D.C. Synod
Ob. Jen Nagel – Minneapolis Area Synod
Ob. Scott Alan Johnson – Nebraska Synod
Ob. Nathan Pipho – New England Synod
Ob. Christa Compton – New Jersey Synod
Ob. Emily K. Hartner – North Carolina Synod
Ob. Julie Schneider-Thomas – North/West Lower Michigan Synod
Ob. Kevin Jones – Northeastern Iowa Synod
Ob. Amy Odgren – Northeastern Minnesota Synod
Ob. Laura Barbins – Northeastern Ohio Synod
Ob. Christopher deForest – Northeastern Pennsylvania Synod
Ob. Katherine Finegan – Northern Great Lakes Synod
Ob. Stacie Fidlar – Northern Illinois Synod
Ob. Erik Gronberg – Northern Texas-Northern Louisiana Synod
Ob. Meggan Manlove – Northwest Intermountain Synod
Ob. Martin Halom – Northwest Synod of Wisconsin
Ob. Shelley Bryan Wee – Northwest Washington Synod
Ob. Daniel G. Beaudoin – Northwestern Ohio Synod
Ob. Kristen Papson – Northwestern PA Synod
Ob. Laurie Larson Caesar – Oregon Synod
Ob. David Nagler – Pacifica Synod
Ob. Meghan Johnston Aelabouni – Rocky Mountain Synod
Ob. Jeff R. Johnson – Sierra Pacific Synod
Ob. Ginny Aebischer – South Carolina Synod
Ob. Joy Mortensen-Wiebe – South-Central Synod of Wisconsin
Ob. Amy Current – Southeastern Iowa Synod
Ob. Bryan Penman – Southeastern Pennsylvania Synod
Ob. Brenda Bos – Southwest California Synod
Ob. Melissa L. Stoller – Southwestern Pennsylvania Synod
Ob. Keith Marshall – Southwestern Washington
Ob. Tracey Breashears Schultz – Texas-Louisiana Gulf Coast Synod
Ob. Craig Miller – Upper Susquehanna Synod
Ob. Lee M. Miller II – Upstate New York Synod
Ob. Phyllis Milton – Virginia Synod
Ob. Scott Dalen – Western Iowa Synod

Leer la declaración original

Si deseas leer la publicación original en el sitio oficial del Southeastern Synod, puedes acceder al texto completo en el siguiente enlace:

📖 Leer la carta completa

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