Sobre la aprobación de la OBBBA

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3 de julio de 2025

«Siempre que tengamos la oportunidad, trabajemos por el bien de todos y especialmente por los de la familia de la fe». —Gálatas 6:10

Querida Iglesia,

Hoy, el Congreso de los Estados Unidos aprobó un paquete presupuestario que tendrá un impacto monumental en muchas persona del país y en nuestros ministerios y comunidades. El alcance de la Ley One Big Beautiful Bill es de tal magnitud que marcará a toda una generación y cambiará la vida de muchas personas, con disposiciones que afectarán negativamente el bienestar de las comunidades locales y de numerosos individuos durante las próximas décadas.

Esta iglesia enseña que el gobierno tiene límites, pero que su propósito fundamental debe ser procurar el bienestar de todos y todas. Al menos de tres formas evidentes, este proyecto de ley debilita esa aspiración. Este proyecto de ley:

  • Abandona nuestros compromisos con las personas enfermas o que viven en situación de precariedad económica. Durante muchas décadas, nuestra nación se ha comprometido a acompañar a las personas en sus peores momentos, mediante programas como Medicaid, el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) y otros mecanismos de apoyo. Nuestra iglesia ha manifestado públicamente su respaldo a estas expresiones de cuidado y compasión. Hoy, estos salvavidas están en peligro debido a recortes masivos y cambios de política. Más de 17 millones de personas podrían perder su cobertura de salud en los próximos años, y 22.3 millones de familias estadounidenses perderán parcial o totalmente sus beneficios de SNAP. Estos recortes harán que nuestra nación enfrente mayores niveles de enfermedad y hambre, afectando desproporcionadamente a las comunidades rurales, al poner en riesgo de cierre a largo plazo a hospitales y otros proveedores de salud comunitaria. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), este proyecto de ley transfiere riqueza desde quienes están en el 10% con menores ingresos hacia quienes están en el 10% con mayores ingresos en nuestro país, financiando de forma vergonzosa recortes de impuestos para los estadounidenses más ricos a costa de los más vulnerables.
  • Amenaza la estabilidad de las familias y las comunidades. Como iglesia, hemos trabajado durante muchos años por una reforma migratoria integral, políticas de asilo justas y un camino hacia la ciudadanía para nuestras vecinas y vecinos inmigrantes. Este proyecto de ley abandona la compasión al más que triplicar el gasto federal en deportación y detención, y al asignar más de 170 mil millones de dólares para la aplicación de políticas migratorias y el control fronterizo. Esto va mucho más allá del objetivo razonable de garantizar una frontera segura y ordenada, y corre el riesgo de desintegrar millones de familias, comunidades e iglesias.
  • Perjudica a las futuras generaciones. Este proyecto de ley compromete el futuro de nuestros hijos e hijas al aumentar imprudentemente la deuda nacional y exponer a las próximas generaciones a un aire más contaminado y a un clima más cálido. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) proyecta que esta legislación sumará entre 3 y 4 billones de dólares a la deuda nacional en los próximos diez años. Este gasto excesivo no mejorará, sino que empeorará la sostenibilidad fiscal de nuestro gobierno y las perspectivas financieras de quienes vendrán después de nosotros. Además, detiene y revierte los avances hacia una transición energética limpia, al eliminar casi todos los créditos fiscales y otros incentivos para energías limpias incluidos en la Ley de Reducción de la Inflación. Esto echará por tierra los esfuerzos de nuestro país por mitigar el cambio climático y preservar la creación para las futuras generaciones.

En el texto de Gálatas asignado para este próximo domingo, Pablo llama a la iglesia a hacer el bien, no solo hacia otros cristianos, sino hacia todas las personas. Lutero retoma este llamado en el Catecismo Menor al explicar el Quinto Mandamiento: “No matarás”. “Debemos temer y amar a Dios”, escribe Lutero, “de modo que no pongamos en peligro ni dañemos la vida de nuestro prójimo, sino que lo ayudemos y apoyemos en todas sus necesidades vitales” (El Libro de Concordia, ed. Kolb y Wengert, p. 352).

Como iglesia, enfrentamos este momento con determinación, arraigados en nuestra confianza en Dios, para trabajar por el bien de todos y todas, a medida que estas políticas comienzan a afectar a nuestras congregaciones y comunidades.

Les invito a:

  • Orar con y por quienes han quedado en situación de nueva vulnerabilidad, pidiendo la presencia y el poder de Dios.
  • Formar parte de la red AMMPARO de la ELCA, para acompañar a nuestras vecinas y vecinos migrantes.

En paz,

Rda. Elizabeth A. Eaton
Obispa presidenta
Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA)

Este comunicado fue publicado originalmente en la página de la ELCA:
https://www.elca.org/news-and-events/bishop-eaton-statement-on-obbbas-passage


Acerca de la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA):
La ELCA es una de las denominaciones cristianas más grandes de los Estados Unidos, con 2.8 millones de miembros en más de 8,500 comunidades de fe en los 50 estados y en la región del Caribe. Conocida como la iglesia de “El trabajo de Dios. Nuestras manos.”, la ELCA enfatiza la gracia salvadora de Dios por medio de la fe en Jesucristo, la unidad entre los cristianos y el servicio en el mundo. Sus raíces se encuentran en los escritos del reformador alemán Martín Lutero.

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